Sin duda la comunicación reviste una gran importancia en el proceso educativo, como se menciona en las lecturas de esta semana no solo la comunicación verbal, sino todo lo que encierra la relación estudiante maestro, la mímica, la entonación, el entorno creado, el manejo de las emociones y sentimientos en ese diario contacto, nos permitirá establecer las condiciones comunicación adecuada para el aprendizaje.
Estamos trabajando entre seres humanos que alguien definió como seres viscerales, ya que nuestra primera reacción esta en función de nuestras percepciones en el estomago y como traslademos esas sensaciones hacia el cerebro donde habremos de procesar la información y generar una respuesta al estimulo original.
Se dice en las relaciones humanas existe tres formas de comunicación:
La primera llamada comunicación externa en donde los seres humanos comunicamos lo que en nuestro entorno ocurre, una forma vana para muchos estudiosos de relacionarnos sin comprometernos.
La segunda llamada interna en donde comunicamos lo que pensamos y en lo que creemos, es decir el yoyo que todos traemos dentro.
La tercera y considerada la más importante es la llamada comunicación de centro a centro en donde buscamos transmitir lo que sentimos, cosa que ocurre de manera esporádica ya que los temores a ser cuestionados, ridiculizados nos impide ejercerla de manera más espontanea y frecuente, lo que ha convertido a este mundo un mundo de constantes conflictos existenciales y los profesores envueltos en esta dinámica muchas veces no consideramos el daño que podemos hacerle a nuestros estudiantes con un gesto o palabra emitida enfrente de un salón de clase porque ahí nos sentimos superiores y no iguales a los que nos acompañan a diario, espero que las lecturas de esta semana nos ayuden a concientizarnos en la importancia de la comunicación sin palabras que llevamos a cabo todos los días con nuestros jóvenes.
martes, 15 de junio de 2010
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